No nos engañemos, durante mucho tiempo la formación, especialmente en sus modalidades no presenciales, ha sido un chollo, y han sido muchos los profesionales y entidades que se han beneficiado  de las oportunidades brindadas por esos tiempos; algunos, lamentablemente, han aprovechado las ventanas abiertas por la administración para lucrarse de una forma un tanto fraudulenta. De esa etapa todos hemos aprendido algo: los profesionales y entidades, la sociedad y también la administración. No sólo respecto a cómo gestionar con responsabilidad recursos que son públicos, sino, también, respecto a qué tipo de formación tiene sentido implementar, y cuáles son las vías para desarrollarla de la forma más eficaz posible, teniendo en cuenta que una acción formativa se desarrolla con un fin que es producir un aprendizaje (que obviamente, a su vez, tiene que servir para algo), y todo lo relativo a dicha formación tiene que estar orientado a la consecución de esta finalidad. No hay paripé que valga: ni a nivel privado ni público tenemos tiempo ni dinero que perder gratuitamente.

Así que las cosas han cambiado. Y creemos que para bien. Vamos a centrarnos en los Certificados de Profesionalidad, que es lo nuestro: para empezar, decir que entre las modalidades de impartición, ya no está prevista la de “a distancia”. Se acabó eso de mandarte un paquete a casa con unos libros y un cuestionario tipo test para que lo devuelvas en un sobre franqueado y a correr. Sin duda esta modalidad ha sido muy rentable para bastantes empresas, y la rentabilidad siempre es un valor; ahora, es necesario buscar otro tipo de rentabilidad que, a su vez, ponga todos los medios necesarios para garantizar el éxito de una acción formativa. En este sentido es cierto que la administración se ha calentado bastante la cabeza diseñando el modelo de la teleformación para los Certificados de Profesionalidad. Y es que (no hace tanto, además) todos hemos hecho cursos on line en los que no hemos aprendido nada; pero, ¿es posible que esto suceda si se cursa un Certificado de Profesionalidad en teleformación? Pensamos que NO. Y lo decimos desde nuestra experiencia desarrollando contenidos y materiales. Pensamos que el cambio de paradigma no permite, por mucho que unos y otros puedan empeñarse, obtener un Certificado de Profesionalidad haciendo el paripé.

¿Por qué lo vemos así? Te detallamos algunas de las razones:

  • En primer lugar, la experiencia profesional no es sólo parte, sino protagonista. Los Certificados de Profesionalidad tienen (todos ellos) un módulo de prácticas profesionales, el cual, o bien lo haces, o bien ya lo tienes hecho (nos referimos a la convalidación de experiencia profesional), pero en cualquier caso es ineludible. No puedes certificarte en un determinado perfil profesional sin haber trabajado propiamente de ello. Así que no es ese tipo de título al que se puede acceder sin tener ni idea de lo que va el trabajo para el que se te acredita. Si el alumno no aprueba unas prácticas en las que demuestre que es capaz de desenvolverse laboralmente, no puede conseguir el Certificado de Profesionalidad.
  • Tampoco vale superar la media y listo. Es necesario aprobar todos los módulos formativos para superar un Certificado, y, en su caso, dentro de cada módulo, las distintas unidades formativas que lo compongan. Si hay alguna materia en la que no se consigue el “Apto”, el alumno no puede certificarse.
  • Que la modalidad sea teleformación no implica que todo se haga detrás de un ordenador, y no sólo nos referimos al módulo de prácticas en empresas. Todos los Certificados de Profesionalidad tienen asociado un número mínimo de horas destinadas a tutoría presencial, que son obligatorias y en las que se realizan, entre otras tareas, pruebas evaluables.
  • Del mismo modo, las evaluaciones finales de cada módulo se realizan de forma presencial. Por mucho que la evaluación se realiza al cabo de todo el proceso formativo y tiene en cuenta desde las actividades de aprendizaje hasta la participación en foros, pasando por la interactuación con el tutor y la realización de trabajos, al final el alumno tiene que ir físicamente a un centro a examinarse, en presencia del tutor, como se hacía cuando no existían estas modalidades formativas.

En definitiva, el nuevo sistema dispone numerosos recursos para garantizar la calidad de la formación recibida y, desde luego, su conexión con la realidad laboral. Dependiendo del nivel del Certificado existen unos requisitos mínimos de acceso; durante el curso el alumno tiene que realizar gran número de actividades de todo tipo (no se permite el avance sin su realización); es obligatoria la participación por medio de las diversas herramientas de comunicación, tanto síncronas como asíncronas, que se integran en la plataforma de teleformación…

Y, si al alumno se le acabó el chollo, qué decir del tutor, que tiene que seguir este proceso y guiarlo a estos niveles, estando obligado a contestar cualquier requerimiento de los alumnos con inmediatez y a retroalimentar continuamente el desarrollo de actividades y trabajos.

Ya ni el alumno lo tiene fácil, ni lo tienen fácil los formadores. Esta formación no se regala ya a nadie, en ningún sentido.

Al final, en lo que se refiere a Certificados de Profesionalidad, el hecho de que la modalidad en la que se cursen sea la teleformación lo único que supone es que el alumno se puede organizar a su aire, por lo que puede compatibilizarlo con una experiencia laboral. Por tanto pensamos que se trata de un modelo de formación realista, profesional, viable, pensado de verdad para conectar realidades, opuesto a otros sistemas que permitían que una formación sirviera básicamente para pasar el tiempo haciendo un paripé con el que se consigue un título sin mayor utilidad.

No nos engañemos: poner en marcha todo esto tiene infinitamente más trabajo que las formaciones online que todos conocemos. Tanto para alumnos y formadores como para las empresas de formación, que con la cantidad de requisitos y especificaciones técnicas han visto un cambio de paradigma al que a muchos les costará adaptarse. No obstante el beneficio social es innegable. Se trata de formaciones conectadas con los perfiles profesionales, muchas de ellas ya requeridas para acceder a determinados puestos (el caso de los Certificados de Atención Sociosanitaria), y, en definitiva, creemos que está bien orientado para atajar el problema de la tasa de paro y la falta de formación de gran parte de la sociedad.

Habrá, también, empresas a las que ya no les rente, si bien estas empresas probablemente ya hicieron su agosto con anteriores modelos y no tendrán problema para encontrar otro nicho de dinero fácil. En este paradigma se podrá hacer dinero; pero “fácil” no será.

¿Te ha resultado útil? ¡Compártelo!

Share on FacebookTweet about this on TwitterShare on Google+