No es la primera vez que hablamos sobre que virtualizar contenidos no va de copiar y pegar. Pero hoy no queremos hablarte de todos los requisitos formales que debes considerar, y de los que ya dijimos algo en otro post: hoy queremos abordar otra cuestión, que surge tras una conversación que tuvimos ayer sobre qué era para nosotros lo verdaderamente importante, entre todo aquello que es importante en la teleformación. Pues bien. Allá vamos. Nuestra conclusión es que lo realmente más importante de todo es la humanización del proceso. Teleformación, pantallas, virtualización de contenidos, y todo el resto de conceptos procedentes del ámbito de la cibernética: ¿hemos olvidado, o podemos ser capaces de olvidar que han sido creados por nosotros (me refiero a los humanos) para servirnos a nosotros (los humanos, sí)? Las nuevas tecnologías no son más que herramientas. A otro nivel, es como cuando el hombre inventó la cuchara: no tendría sentido que comer se convirtiera en otra cosa a causa de la existencia de la cuchara. Las herramientas están para servir a los fines de sus creadores.

La teleformación debe estar siempre supeditada a que la formación misma cumpla sus fines, y, cada día, en cada tarea, debemos tenerlo presente, para imprimirlo en cada una de nuestras acciones.

Y ahora, preguntamos:

  • ¿Te aseguras siempre de que tus ciberalumnos tengan claro por dónde empezar, y por dónde seguir?
  • ¿Te aseguras de integrarlos en la acción formativa, de seguirlos con la mirada como si estuvieran sentados al fondo de tu clase?
  • ¿Te aseguras de hacerles saber que no están solos, que tienen a su disposición recursos y apoyo?
  • ¿Te aseguras de motivarles a trabajar en grupo, a relacionarse con otros, a inspirar y dejarse inspirar, a compartir y generar conocimiento colaborativamente?
  • ¿Te aseguras de generar confianza para que se sientan libres de preguntarte cualquier duda, cualquiera, la que sea, sabiendo que nunca será considerada una “pregunta tonta”?

No nos referimos a si cumples con el trámite. Nos referimos a si te aseguras de verdad.  ¿Lo haces?

  • ¿Eres consciente de que la formación que impartes debe generar una transformación en tus alumnos?
  • ¿Te preocupas honestamente de ofrecer los recursos para que tus alumnos estén preparados para asumir las funciones de los perfiles profesionales para los que tu formación les acreditará?

Si tus respuestas son negativas  puedes incluir superproducciones audiovisuales entre los recursos de tus contenidos virtualizados pero no causarás la transformación que tu formación necesita causar. Habla a tus alumnos como un humano. Escúchales como a humanos. Prepara tus contenidos sabiendo que son humanos. Aparca aplicaciones y desarrolla empatía. Conecta con las personas. Hazlo cuando desarrolles cada actividad, cada unidad de contenidos, escribiendo  de la forma en la que te gustaría leer. Ponte en el lugar de tus alumnos y visualízate enfrentándote a las actividades. Piensa en qué te resultaría ameno hacer, de qué manera te divertiría interaccionar, cuál es la forma de conectar y motivar a tus alumnos.

Los creadores de contenido virtualizado, los teletutores… necesitamos entender que el hecho de que nuestros alumnos no estén sentados frente a nosotros, es sólo una circunstancia. No les vemos, pero están ahí. Y ellos no nos ven, pero estamos ahí…

¿Realmente estamos?

Esta cuestión no es un tema baladí.  No siempre la teleformación tiene éxito y son patentes las elevadas tasas de abandono que repercuten negativamente tanto en tus alumnos como en tu empresa, siendo uno de los problemas más importantes a los que asistimos en el ámbito de la creación de contenidos ya que por un lado  ninguna acción formativa puede ser bonificada si no ha sido completada por los alumnos y por otra unos contenidos que no estén humanamente virtualizados no pueden “enganchar” a tus alumnos. Además, no puedes olvidar que los alumnos que disfruten aprendiendo y valoren la experiencia positivamente, lo contarán, y todos aquellos que hayan considerado que el curso es infumable también lo contarán. Todo esto es el factor humano en la teleformación: el éxito o el fracaso. Todo.

El esfuerzo de crear contenidos dinámicos y amenos no sólo es muy necesario, sino que, además, merece la pena. Te invitamos a reflexionar sobre este aspecto. Y, si crees que te faltan recursos para integrar contenidos y actividades de forma que se facilite que los alumnos puedan seguir con éxito y hasta el final tus acciones formativas, llámanos y hablemos. Tenemos la pieza que te falta: el apoyo de nuestro equipo humano.

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