Todo viene en la Orden, sí. En la Orden ESS 1897/2013, pero, ¿a que en tus inicios en el mundo de los Certificados de Profesionalidad en modalidad teleformación cada vez que releías la Orden has tenido la impresión de encontrar requisitos nuevos? Son muchas cosas a tener en cuenta, eso desde luego. La buena noticia es precisamente la primera enunciada en esta entrada: que todo está descrito en la normativa.

¿Hacemos un repaso de lo importante?

  • Determinadas cuestiones son obviedades. Los contenidos de cada Certificado de Profesionalidad deben ser (como mínimo) los especificados en el Real Decreto que desarrolla cada Certificado de Profesionalidad en concreto. El punto de partida es, por tanto, saber lo que debes incluir, y conocer la forma de estructurar los contenidos de forma modular y desarrollarlos siguiendo un orden correcto. Obviamente, los contenidos deben estar expresados de forma comprensible y la exposición de contenidos debe ser coherente y correcta.
  • Virtualizar contenidos no es sólo copiar y pegar, ni aún cuando tuvieras un sitio del que copiar nada (que tampoco suele suceder). Los contenidos como tales deben estar conformados por recursos multimedia de todo tipo, incluyendo imágenes, vídeos, animaciones, hipervínculos… Todos ellos tienen que ser elementos útiles, oportunos (nos referimos a que la inclusión de cada uno de ellos debe estar justificada, no sirviendo la “finalidad decorativa” como justificación en ningún caso), e integrarse entre ellos construyendo la información de forma coherente. El diseño de los contenidos debe cumplir con los objetivos didácticos del Certificado de Profesionalidad.
  • El desarrollo de los contenidos debe tener en cuenta tanto los aspectos teóricos como los prácticos, y esto por supuesto afecta tanto al desarrollo de los contenidos propiamente dichos, como a las actividades. No puede ser de otro modo teniendo en cuenta que el objeto del Certificado de Profesionalidad es preparar al alumno para cumplir con un perfil profesional.
  • Es obligatorio incluir una actividad al menos cada 8 pantallas. Entendiendo como pantalla la información que puede visualizarse en el monitor sin necesidad de recurrir a la barra de scroll. En cuanto a las actividades de aprendizaje y evaluación incluidas, se corresponderán con las capacidades y criterios de evaluación y estarán ajustadas al nivel de cualificación de cada CdP. A su vez, estas actividades deben poder ser seguidas por el tutor-formador, que por medio de su seguimiento obtendrá la información que le permita ofrecer al alumno el feedback oportuno para reconducir el proceso formativo en cualquier momento del mismo.
  • La accesibilidad. ¡Atención porque este apartado no es menos importante que todos los demás! Basta con que los contenidos no sean accesibles para que los contenidos que tu centro formativo presente al SEPE no cuenten con el visto bueno. Los requisitos para cumplir con el tema de la accesibilidad son los descritos en la norma UNE 139803:2012.
  • Es necesario incluir resúmenes periódicamente, así como recursos de otro tipo que faciliten el aprendizaje: por ejemplo, glosarios con la terminología básica de los temas tratados, o recopilatorios de ideas clave.
  • En cuanto a lo que tiene que ocupar cada tipo de contenido, en la Orden ESS 1897/2013 se establecen también de manera orientativa los promedios de tiempo relativos a cada tipo de recurso que compone los contenidos. ¡Esta tabla de promedios temporales hay que tenerla siempre a la vista mientras se desarrollan los contenidos, pues si no nos atenemos a esta referencia perderemos mucho tiempo! Volvemos a incidir en lo que dijimos al principio: todo está en la Orden. Si a la hora de elaborar los contenidos te surgen dudas de cómo montar esto o lo otro, vuelve a releer la Orden: algo has pasado por alto.

¿Son muchas cosas? Sí. ¿Es complicado? No es complicado. Sin embargo para no mentir, sí hay que reconocer que es mucho trabajo. Cubrir todos los contenidos de un Certificado de Profesionalidad, atendiendo a todos los requisitos especificados en la normativa, es una tarea ingente si consideramos los cientos de horas que componen cada CdP, la cantidad de actividades de aprendizaje y evaluación que es necesario incluir… y (¡lo que tampoco es precisamente baladí!) el hecho de que los contenidos virtualizados, por horas y horas de trabajo que tengan, ¡suponen únicamente el 55% de los contenidos de todo el Certificado! Tras montar todos estos contenidos, seguirá quedando pendiente organizar y estructurar aún bastantes más actividades y procedimientos.

Lo que sí te diríamos es que si te vas a meter, no te asustes porque todo está en la Orden y lo encontrarás. Pero mide tus fuerzas. Si tu centro formativo no cuenta con demasiados recursos y personal preparado para este tipo de emprendimiento, quizá te compense más dedicar tus esfuerzos a la comercialización y a la organización neta de la acción formativa en sí, que tampoco es moco de pavo, y externalizar el servicio de creación de contenidos. ¿Tienes las instalaciones para las tutorías y las evaluaciones presenciales? ¿Cuentas con el tutor que necesitas? Te proponemos que centres tus esfuerzos en la homologación de tu centro y de tu plataforma y habilites tus recursos para impartir los Certificados de Profesionalidad en modalidad teleformación. Podemos aportarte el resto. ¿Trabajamos juntos?

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